"Suertuda, suertudita, suertudota"

por Brenda Palacios


Te tengo un tecito bien bueno, te voy a contar un chismecito pues. Un día saliendo del trabajo una rubia con acento raro me invitó a pasar a su local para que me leyera mi destino. Ella muy dueña de su seguridad me dijo que era una numeróloga muy prestigiosa de su país. Me animé a pasar para preguntarle por aquel rufián que me abandonó. Cómo todas las charlatanas le daba pura vuelta, no decía nada concreto, así que la confronte. Me dio tres revelaciones. Chocarás el próximo mes, ni coche tengo, dices tú. El color que predominara este año en ti será el amarillo. ¿Amarillo? Quizá es porque voy a ser más dueña de mi autoestima. Tendrás un hijo con tu marido, pero si todavía estoy bien chavita.


Los primeros días andaba bien obtenida pero como vi que no pasaba nada se me olvidó. Como a la semana el tren del metro se descarrila y choca con el del sentido contrario. En ese momento no me acordé, hasta después que estaba en el hospital. Coincidencia, dices tú. ¡Agarrate! Falté unos días al trabajo y cuando regresé la jefa me pide que vaya a su oficina. Me ascendieron a gerente de área. Ahora sí a vestir Balenciaga, Gucci, Prada, mamona. Me da un saco amarillo, mi primer Louis Vuitto

dices tú. Era mi nuevo uniforme símbolo de la unidad de nuestros colegas y trabajadores en la empresa, hazme el chingado favor. Luego, luego pensé en la pitonisa. Directito me fui a poner el diu, a mi no, a mi no, a mi no me la vas hacer.


Andaba viviendo mi vida, tranquilita, verdaderamente. Un domingo me sentía rara y que hago mis cuentas, y que no me había bajado. Me puse llore y llore, ni siquiera quise hacerme la prueba porque una se conoce y eso no era una gripa. Le dije al señor marido y fuimos al médico. ¡Los resultados salieron negativos! El doc me hizo un montón de preguntas ¿Qué método anticonceptivo utiliza? El diu, doc, y el parche y las pastillas porque mujer prevenida. Cómo estupida quede. Sin métodos hasta el próximo ciclo. Nada de ofender a Diosito hasta nuevo aviso, le advertí a mi marido. La mentira nos duró hasta que me puse borrachita en la fiesta de Pao y pues a una se le antoja cenar. ¡Y ni modo! A vivir la fantasía de crear un mini yo.


Me volví fan de la polaca, a todo mundo se la recomendaba y la invitaba a todos los cumpleaños. Así pasaron algunos añitos. Nos aventamos las grandes charlas, los grandes temas, la gran ponencia de la paternidad y que me revela otra gran visión. El marido ya no puede volver a plantar la semillita. A vivir el abismo de la pasión , el laberinto de los deseos, el cañaveral de tentaciones. Dices tú.


Domingo y me empiezo a sentir rarita. ¡Positivo! Ahora si pinche, bruja, no que ya no iba a tener más hijos. No me chingues, me hiciste la gatada, culera. Yo dije que con tu marido.




 

Brenda Palacios nació en la Ciudad de México en 1995.

Significa que es millennial,freelance y soñadora. Le gusta echarse el chistorete en algunos de sus cuentos para no llorar por esta vida tan caótica en la que le tocó vivir. Estudió Literatura Dramática y teatro pero le cuesta escribir una semblanza porque siempre le enseñaron a ficcionar para que no se notará que hablaba de ella.

Actualmente se dedica a la promoción de la lectura y a contar centavos para comprar cerveza.

Sus pasatiempos favoritos son: el drag, jotear, ir a terapia para dejar de perseguir a un Darcy en la vida y ver televisión hasta que le duela la espalda.

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