"Other"

por Samanta Torres


Nada más despertar, me doy cuenta de que sigue allí. No se va. Nunca lo hace sin importar cuanto tiempo me duerma, o cuánta comida ingiera; su apetito es insaciable, y parece que la energía nunca se le agota.

Giro al otro lado de mi cama, esperando que no se dé cuenta de que estoy semiconsciente. Solo quiero descansar, me ha molestado gran parte de la noche haciéndome toda clase de preguntas en esencia estúpidas, pero que con su constante repetición se volvieron cada vez más relevantes para mi:

¿Por qué mierda te comiste ese chocolate? ¿Ya viste cuán grueso es tu cuello?

¿Recuerdas a la persona que te sonrió en el autobús?

Olvidaste la medicina. ¿Y si la tos vuelve?

¿De verdad vas a ir a la cena? ¿No has considerado que tus amigos solo te invitan por lástima?

Other (como yo la llamo) puede ser muy irritante cuando se lo propone. Hoy (¡gracias al cielo!) se olvidó de hacerlo, pero hay días en que me despierta picándome las costillas y el estómago, pegándome en la frente o pellizcando mis dedos, lo cual me ocasiona terribles dolores que no pueden ser suprimidos con pastillas.

Quizá sigue dormida. A veces se despereza hasta la tarde, y en días especialmente buenos, ni siquiera se levanta.

Ahora mismo hago lo posible por aparentar, pero ella se da cuenta de inmediato: en la pared puedo ver su rostro de cuencas vacías y escasos rasgos faciales fabricados a partir de hilos; después de todo, de eso esta echa: un montón de estambre enredado color negro, que le da la apariencia de una momia.

Verla así asustaría a cualquiera, pero a mí ya no, pues ha estado conmigo desde hace mucho.

Cuando yo era niña, un día en que había decepcionado de nuevo a mi equipo de básquet ella vino a mi, pero era apenas una pelotita del tamaño de una nuez. Con el tiempo empezó a crecer, y ya casi finalizada mi adolescencia descubrí que por cada preocupación extrema, ya sea por un remordimiento del pasado o un aterrador evento del futuro, un nuevo hilo aparecía en su cuerpo y le daba más volumen: podemos concluir que yo la alimento.

Pero no puedo evitarlo.

No sé cómo.

Las personas me dicen con frecuencia que desenrede ese nudo que me carcome y lo tire a la basura, pero no es tan fácil; Other siempre se resiste.

Una vez intenté cortarla con unas tijeras, pero estas se rompieron y terminé con mucho dolor en los dedos. También quise teñir el estambre, mas el olor de la pintura me mareaba mucho y solo pasaban dos días antes de que volvieran a su negro natural.

Lo más ridículo que hice fue encerrarla en el baño de un restaurante al otro lado de la ciudad, y aunque por unas horas no estuvo cerca, al llegar a casa descubrí que uno de los hilos estaba atado a mi meñique y no podía quitarlo, así que pronto encontró el camino hacia mí.

No puedo deshacerme de ella. Sin importar cuánto lo intente.

Después de todo, Other es parte de mi.

—¿Vas a quedarte allí todo el día? Eso es muy mediocre. Tus amigos seguro ya están trabajando a esta hora.

—Estoy de vacaciones, Other, no tengo que levantarme tan temprano.

Pero sé que razonar con ella es imposible.

—¿Entonces vas a quedarte en cama todo el día?

—No.

—Y ese lugar al que vas a ir mañana, ¿no te asusta?

Así es ella. Te pregunta una cosa, le explicas, y te dice algo por completo diferente.

—Porque, bueno, está muy lejos de aquí. Nunca lo has visitado, no sabes si es seguro, ¿Y si alguien intenta matarte?

—Eres tan linda— respondo con sarcasmo. Other no lo sabe, pero iremos a visitar a una Tejedora, mi última esperanza con este asunto. Charlamos por teléfono el otro día, y dijo que podía enseñarme a destejer y confeccionar de una forma diferente al maldito estambre, para que sea un poco más agradable para mí. ¡Eso sí! Dejó muy en claro que esto va a llevar tiempo.

—¿Tienes miedo?

—Un poco— decido ceder. Por ahora, es mejor que no se lo diga, ya que si lo descubre no le va a gustar.

Y me va a llenar la cabeza de dudas para obligarme a desistir.




 


Samanta Torres

Psicóloga y escritora apasionada.

He participado en 3 ocasiones en la antología de cuentos “SteamPunk Valencia” y dos veces en el blog de “Luna Diversis Litteris”.

Amante del café, los gatos y la fantasía.

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