"Mi confesión"

por Kimberly Patricia Juárez Vázquez


Podría cantar toda la noche y quedarme observando su belleza, me siento tan unida a ella no solo porque adoro verla brillar cada noche, para mí ella es mi madre…

Recuerdo la primera noche que entendí nuestra unión, mis melodías son solo por ella y para ella pues el llamado a su canto me llevo a donde estoy ahora. Inmersa en su belleza y su misterio porque cada noche es diferente lo que nos muestra de ella, todas somos facetas pero ella tiene facetas. Jamás podría revelar nuestros secretos porque es leal a sus principios.

Sé que quien la puede ver como yo lo hago jamás será la misma, no es brujería o un hechizo el que me lanzo, solo sé que cuando la encontré en el cielo nunca más la soledad se hizo presente en mi vida, pues, podría contarle mis penas, mis dichas incluso mis más profundos deseos y solo ella me entendía.

Ella me protege y me guía por el camino sagrado jamás espera que alguien se rinda a sus pies porque su verdadera belleza es mostrarse tal y como es, tan brillante y al mismo tiempo tan llena de deseo cuando se pinta de ese rojo carmín o ese rosa que nos lleva a nuestros más profundos sentimientos de amor propio.

La entrega a cada una de sus hijas es tal que podría jurar que se siente tan vulnerable, cuando alguien las lastima o las daña ante sus ojos ella sabe que jamás podría bajar a señalar a los agresores, a esos seres sin alma y corazón que han dañado a sus hijas, pero sí está segura que por cada una de las manos que busca romper a sus hijas, habrá mas que le llamen madre, sabe que el número de mujeres jamás se detendrá.

Sé que no soy la única que la admira, pero si de las pocas que escucha su dolor cada vez, su furia la convierte en luz nocturna en un despertar para todas sus hijas, grita ese dolor que no debe ser repetido por ninguna, nunca más permitiremos que alguien nos tome como su propiedad cuando nuestra madre solo nos da la libertad de caminar y andar por el mundo solo siendo nosotras mismas con la promesa de volver a ella algún día.

Tal vez, ahora alguna hermana en alguna parte del mundo está compartiendo mi dolor pero también el deseo de lucha, el anhelo de que nunca más se apagaran las estrellas que nos ofrece nuestra bella madre.

Es diferente mi encuentro con ella y como compartió su dolor conmigo tal vez porque ahora mi mundo ya no se reduce a mi alrededor, ahora entiendo las hojas caer pero sobre todo a las que se lleva el viento. Antes podría estar aterrorizada de volar y seguir mi andar, pero saber que tengo a mi madre cada noche guiándome por el camino del despertar y la igualdad, me impide dejar de avanzar. Sé que no es nada fácil, pero sentirme cubierta por su luz me hace sentirme tan amada y espero que cada una de mis hermanas pueda sentirse protegida y unida a nuestra madre luna.

Somos instante para ella porque nos ve en nuestro andar cegadas por las creencias, mirarla nos convierte en hechiceras con deseos de destrucción, su dolor lo esconde entre sus pequeñas pecas en donde también guarda sus pecados y el mayor es el de no poder bajar a abrazarnos, ella comprende cuando alguien nos señala o nos persigue con la mirada en su presencia y la impotencia es tan indescriptible que desata tormentas con las que arrulla algunas y busca el karma para otros.

Ella a veces entre su inmensidad se pregunta si algún día tendrá que dejar de escuchar los gritos de sus hijas ante el auxilio de las manos indecorosas o los demonios que buscan lastimarlas, mientras ella cae en pedazos cuando sus hijas mueren ante sus ojos en manos de aquellos seres malignos.

Sabe que es culpable de no poder abrir los ojos de sus hijas, antes que entregarse a esos deseos de destrucción. Despiertan en nosotras cuando de verdad la observamos y encontramos esa conexión especial, es solo justicia por todas las hermanas que nos han sido arrebatadas.

Ella quiere ser más que una espectadora, daría cualquier cosa por ser quien sostenga alguna antorcha y quitar de en medio a cualquiera que sea señalada por conocer la verdadera naturaleza de nuestra madre luna.

Su dolor se puede percibir en nuestro llanto pero también nuestra angustia de no saber cómo podría ser la última vez que nos presentemos en casa antes de la batalla, sufre cuando toma en sus brazos a sus hijas caídas con millones de maldiciones o ideas perversas por su cuerpo incluso ella aún se cuestiona si en el inframundo pueden existir seres tan crueles o quién es ese enemigo tan cruel que toma a sus hijas con tanto odio y rencor.

Ella es testigo de tanto dolor, ahora que la escucho y que tú la escuchas, ella puede encontrar un poco de paz pues nuestro deseo de destrucción se convirtió en deseo de lucha en el deseo del despertar por la igualdad y por la vida por festejar la vida tanto de día como de noche busca volver a sonreír y no ser temida por algunos.

Quiere dejar de escuchar plegarias para solo escuchar nuevamente cantos y melodías nuestra madre necesita paz y serenidad, de alguna manera ella sabe que ese camino se consigue con la lucha, con levantar la voz, dejar el romance nocturno que a veces viene infestado de alegorías y exigencias toxicas, buscar el amor verdadero en ese amor fraternal que ella algún día vio en nosotros.

Quiero abrazarla quiero cantarle toda la noche y estar en sus brazos, sentirme nuevamente arropada desde aquella noche que descubrí su belleza jamás me cansare de profesarle mi amor y devoción.

Gritar y correr la voz ahora es mi deber porque le debo tanto a ella, como el amor que ella siente por nosotras es inmenso, como los mares y la espuma nocturna que desborda, esa que nos hace emerger, tiene la fe y la esperanza de que lo haremos nosotras.

Nuestro brillo y valor jamás volverá a ser comprometido o reprimido ante la luz de nuestra madre luna, todo esto no solo es un llamado para confesar mi amor por ella y decir cuál es su verdadera intención hacia nosotras, es un llamado para levantarnos y nunca más escondernos porque su protección llega todos los rincones del mundo sin importar nada todas tenemos una parte de ella, su misticismo.

Es momento de dejar fluir su magia y sus fases por nuestro cuerpo, que podamos aceptarnos tal y como somos es su mayor anhelo, que podamos tener una vida es una de sus mayores metas y siempre estará para nosotras, incluso el día que no la encuentres en el cielo, con facilidad ella vendrá a nosotras en pequeñas luces como las estrellas o la sonrisa de tu hermana o tu reflejo al cepillar tu cabello.

Entre mis confesiones surgió un llamado y unas palabras de aliento no estoy segura en que momento te llegara esto a ti solo sé que esta noche saldrás a tu ventana, buscaras la luna y sentirás esa sensación de alivio, de que todo mejorara, que volverás a ser esa niña que tiene sueños y fuerza para continuar su camino sin que nada te detenga.



 

"Mi nombre es Kimberly Patricia Juárez Vázquez, soy egresada de la Licenciatura en Derecho Internacional de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx).

Desde pequeña sabía que de alguna manera tendría que crear mi propio mundo o dejar mi huella en la literatura. Las ventajas de ser invisible es mi libro favorito e inspiración para comenzar a escribir. En mis estudios de licenciatura escribí una novela corta, titulada El secreto del crimen, donde tome como inspiración la vida universitaria enfocándome en el aspecto social, erradicando la normalización del bullying en cualquier nivel académico.

Siempre busco con mis escritos mostrar diferentes perspectivas que no todos conocen e invito a los demás a ser más empáticos ante situaciones vulnerables.

En esta ocasión escribí inspirada en una experiencia personal donde los meses marcaron eventos en mi vida que me llevaron a conocer a mi verdadero yo y descubrir nuevas facetas en mí."

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