"Entre los destellos y sueños"

por Patricia Juárez Vázquez


Esta es la historia de la niña que descubrió que los cajones son para guardar cosas, como ropa, maquillaje o cualquier cosa menos sueños. Por mucho tiempo una luz tenue se alimentó de ese pequeño cajón pero un día dejaron de entrar sus sueños porque las pesadillas en las que ella vivía la mantenían temiendo que luz lejos de iluminarla la atrapara en un espiral en donde todo aquello que puedo algún día llamar hogar fuero destruido por aquella luz llena de destellos y colores.

Pero como todo en la vida esa niña creció, es la combinación de una madre amorosa, sumisa y discreta que al igual que ella guardo por mucho tiempo sus sueños en una pequeña caja que busco heredar a su hija en aquel cajón; lo que no contaba es que los sueños de su hija eran muchos más grandes y las luces comenzaban a delatarla. Pero también tuvo un padre que le mostro el significado de seguridad, exceso y cariño de la manera más errada que al final su ausencia es lo único que calma sus pesadillas nocturnas.

Al convertirse en una adolescente los sueños comenzaron a llamarla por las noches en medio del llanto de la ausencia de las personas que amaba el dolor del amor propio y tener que construir su coraza de roble fundido para ser la proveedora de fuerza y sustento en la familia.

Esa luz la guio por un camino diferente a veces la llevaba a lugares boscosos en donde podía imaginar ser un hada del bosque o una guardiana de las criaturas mágicas en otras ocasiones la llevaba con un poco de prisa hacia las olas del mar en donde la convertía en una sirena con dones de curación y es que era la única manera en la que ella no tenía que disculparse por soñar por ser ella pues le habían mostrado que soñar, reír o cantar era para las niñas y ella ya no era más una niña si no una mujer que debía mostrar carácter.

Y es que por mucho tiempo llevo esa herida clavada en su corazón, ¿Cómo se puede vivir en un mundo en donde soñar no le era permitido? ¿Cómo se vive en un mundo en donde las letras no era una forma de expresión y solo de conocimiento? Y es que ese fue el momento más obscuro para ella aunque solo la pequeña luz de sus sueños por la noche la calmaba eso ya no le era suficiente mismo que le dio el valor para tomar tinta y papel.

Escribió sin parar, ni el miedo o las inseguridades pararon sus deseos de ser escuchada por el papel y la tinta porque incluso cuando llegaron las primeras decepciones que le hicieron añicos el corazón ella siempre busco repararlos con letras pieza a pieza logro unirlos aunque con pequeña grietas que ahora porta orgullosa se dio cuenta que equivocarse es válido que la perfección es inalcanzable las expectativas son de los ajenos y que las disculpas nunca se dan cuando se trata de pedir perdón por ser tu misma, que los amores no tienen que ser eternos para ser buenos que las personas que te aman no tiene por qué herirte que la reciprocidad es más que dar si no también recibir y sentirse bien con ello que las heridas de infancia, no son algo que debes llevar en la espalda que la edad es solo un número y eso no definirá el tamaño de tus sueños.

Que aquella niña asustada que se escondía en el armario cuando las cosas comenzaban a tornarse llenas de obscuridad ahora mismo saldría encantada de leerte de saber que soñar no es algo malo que fallar es parte del proceso y que tinta y papel puedes crear todos los mundos que te imaginas que ahora ella puede respirar el cálido y vaporoso aire del campo en el que siempre soñó vivir y es que ahora puedo ver aquella niña jugando con las flores amarillas de la abuela orgullosa de cantar sus canciones favoritas tan segura de su andar que tal vez si tendría un deseo sería el de abrazarla para jamás soltarla .


 

Viajera entre mundos, expositora de sueños y navegante de historias.


Patricia Juárez Vázquez vive en el Estado de México. Tiene 26 años. Espera en un futuro mejorar su escritura y la lectura.


Le agrada mucho compartir sus nuevos descubrimientos y aprendizajes en espacios seguros como Lunáticas. Amante de la escritura creativa, fiel creyente del poder de las letras. Su hogar está en los espacios feministas, pues la han ayudado a confiar en sus letras. Siempre busca con sus relatos y escritos mostrar diferentes perspectivas, crear empatía ante situaciones vulnerables y dejar algún mensaje en ellos.


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