"Camino hacia la sororidad"

por Mayra Ortiz


La peor enemiga de una mujer es otra mujer.

Ya no sé cuántas veces he escrito esta frase en el papel, me la he grabado en la mente y la he ejecutado en la acción.

Nos han entrenado para ser como los países en guerra, tener la mirada bien puesta en el objetivo para atacar, contraatacar, defendernos, arrastrarnos, golpear con las armas más letales las debilidades de la otra y procurar que no le atinen a las nuestras.

Porque este mundo nos enseñó la competitividad, pero el mensaje llegó a tal punto que el honor de nuestras hermanas no estaba por encima de la aprobación machista y misógina, el ambiente de la oficina, la escuela, el hogar y otros más se envenena día con día con comentarios tan filosos como “lo gorda que se ve fulanita”, “¿con quién se acostó para que la ascendieran de puesto?” o “fulanito merece a otra mejor que esa”

Ni para qué hablar de las redes sociales, desde Facebook hasta Twitter, me mareo de ver los comentarios en las notas donde aparece una víctima más, preguntando qué demonios hacía esa muchacha vestida así a esas horas de la madrugada, porqué había tomado tanto, si no hubiera provocado a su pareja tal vez no se hubiera enojado con ella, etc… Algunos de ellos son emitidos por las propias mujeres.

Cuando se me vienen a la cabeza tantos y tantos ejemplos, me llenan de mucho coraje, me di cuenta que vivía en un mundo que se había convertido en un nido de víboras, estaba a la defensiva de lo que podía decir de mí la de al lado, incrementó mis inseguridades, me habían gaseado y eso me tenía asfixiada.

Si estás así y alguien te viene a hablar de la sororidad, ni siquiera sabes cómo se mastica eso, es más, creo que es de los conceptos que más se hablan dentro del feminismo y yo aun no lo acabo de entender del todo, e imagino que no he de ser la única, porque es algo tan sencillo y complejo a la vez que me hace recordar a la bicicleta, simplemente tienes que pedalear para avanzar pero con cuidado para mantener el equilibrio.

Pero cuando te das cuenta de lo sanador que es mirar a las mujeres con los ojos de una hermana, de las hermosas redes que formas con las amigas, vecinas, compañeras de trabajo, escuela o desconocidas que de ellas emergen bellos espacios donde podemos respirar aire puro, porque somos escuchadas, entendidas, comprendidas e incluso abrazadas, nunca había entendido las pequeñas lecciones del amor cuando me dieron un abrazo tan lindo que me restauró el alma, cuando supe de la existencia de espacios donde podía ser yo misma, donde no iba ser juzgada aunque yo me autojuzgara, al contrario, me regresaban todo ese cariño que no podía darme en ese momento.

Sé que es difícil cambiar el chip de un día para el otro, me encuentro aprendiendo constantemente nuevas cosas y desechando las que ya no me sirven, ahora entiendo que si se me decía esa frase, tal vez era para protegerme, pero ahora, estoy lista para dejar de ver las cosas de esa manera, y mejor ver a la otra como a una igual, como a una hermana, aunque pensemos y actuemos distinto, porque prefiero luchar por sanarnos para que no vengan a “salvarnos”, porque no hay nada mejor que el amor de una mujer.




 


Mayra Ortiz (enero de 1999) nacida en Zamora, Michoacán, es egresada de la Licenciatura en Psicología y escritora, escribe poesía, cuentos y microcuentos, es una de las autoras participantes de Rémora Fanzine (2021) editado y producido por Luz Vesania, Parvada de Palabras (2022) editado por el CRAM (Centro Regional de las Artes de Michoacán) y creadora de su propio blog Notas Mentales.


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